lunes, 15 de febrero de 2016

VIDEO: Jugando a ser dios (Acoustic live) | ENORITMOS 2015

Al terminar el año pasado, ya os contábamos que nuestro paso por el festival Enoritmos 2015 fue nuestra primera gran experiencia como grupo, por lo que no vamos a aburrir contando lo mismo de nuevo. 

Sin embargo, esperamos que no os aburra y que disfrutéis del primero de dos vídeos que nos grabaron Vanesa Nérida y Carmen Gónzalez. 
La canción elegida fue una de nuestras favoritas: Jugando a ser dios, en acústico y directo.


El próximo será una versión de un grupazo que nos encanta. Próximo lunes... ¡estad atentos!

H 

viernes, 5 de febrero de 2016

6 conclusiones que saqué con (y gracias a) Tucan Morgan.

El pasado 30 de enero fue una noche de conclusiones. Podrían clasificarse en positivas y negativas, pero pensándolo bien, las conclusiones siempre son positivas ya que no significa otra cosa que sacar algo en claro de una situacion o acontecimiento. 

Son las situaciones las que pueden ser tristes y negativas o por el contrario, felices y positivas. En esta ocasión me voy a centrar en las conclusiones que saqué gracias a Tucan Morgan, de la situación más feliz y especial posible para un grupo de música: la presentación en directo de su primer disco. 


Sin más dilación, las 6 conclusiones que saqué durante la presentación de Moon Cabaret Rooms de Tucan Morgan:
  1. La actitud sobre el escenario es, al menos, el 50% de la actuación. Cambia mucho de ver cuatro postes tocando canciones a ver un grupo que se expresa, que hay complicidad entre los músicos, que bailan, saltan, ríen y se abrazan. Si voy a ver un concierto, voy a ver espectáculo, una actuación, no sólo una interpretación impoluta. Y de actutid, Sofía no se si sabe mucho, pero lo parece. 
  2. El sonido individual de cada miembro de la banda es muy importante. La verdad, sentí envidia al oir como sonaba la banda individualmente, en especial con Carlos Ramos y sus guitarras. Y sí, se nota cuando alguien se ha preocupado por matizar y estudiar cómo quiere sonar y sí, se nota y agradece a la hora de ver un concierto.
  3. Existen pruebas de sonido que duran más de 30 minutos. Y sí, también se nota en el resultado y sobre todo lo agradecerían los músicos. 
  4. Ser majo funciona. Y es que si el concierto no me hubiese gustado o la música no me gustase mucho, habría disfrutado igual viendo como Sofía y companía disfrutaban sobre el escenario en una ocasión tan especial para ellos. 
  5. No se puede trabajar así. Que después de un concierto, un grupo tenga que ir a dejar sus instrumentos y backline a su local de ensayo de madrugada no tiene nombre. Esto implica que después de un concierto no puedes tomarte con tus compañeros un whiskey o un tinto de verano, que también los hay moñas. Salas de Madrid y España, por favor... dejadnos que el equipo duerma con vosotros.  
  6. La música, tener un grupo y dar conciertos... mola, pero lo que realmente es bueno es que te da la posibilidad de conocer, reecontrarte con viejos amigos y disfrutar de gente de bien, aunque a algunos les de pereza salir de casa porque están en chanclas. 
Estas son mis conclusiones, si os apetece conocer otras perspectivas de lo vivido os recomendamos las crónicas y fotografías de Julián Callejo y Flashes Sounds.

Gracias Tucanes, 

JC

martes, 26 de enero de 2016

Muchacha en la ventana

Recuerdo aquella noche en la que me pregunté qué estaría pensando esa muchacha en la ventana. 

Acompañado, aunque por un instante en soledad, mirando un cuadro mal enmarcado colgado en la pared, fantaseaba con encontrar mi humilde hogar junto al mar. Un hogar de paredes blancas y suelos (sueños) de madera. Y una ventana. Y una muchacha asomada, en concreto quien se encontraba a mi lado mientras divagaba. 

Ahora tengo la sensación de estar cada día más cerca de mi hogar imaginado y sin embargo, su recuerdo cada vez más lejos.  

JC

domingo, 17 de enero de 2016

Aires de grandeza

¿Alguna vez habéis asistido a un cursillo intensivo sobre todo lo que ya sabéis? Yo sí, y muy a mi pesar, me lo he tenido que tragar enterito.

Resulta que tengo por ahí un montón de papás y mamás empeñados en enseñarme cosas, en mostrarme el camino correcto o en decirme lo que está bien y lo que está mal.

Pues sí, son esos aires de grandeza que tanto abundan el “mundillo de la música”, mundillo que para colmo, está tremendamente desprofesionalizado en muchas ocasiones, supongo que porque la música es “muy guay” y porque mola mucho subirse al carro y decir un montón de palabrejas en inglés que da igual que no sepas muy bien lo que son, siempre y cuando las digas mucho, conozcas a todo dios y lo flotes con todos los grupos que están en la onda.

Me han “reenseñado” (palabra inventada, lo sé) tantas cosas que he podido presenciar algo muy curioso; como mucha gente hacía verdaderamente el ridículo mientras ellos trataban de alimentar su ego a mi costa. Imaginad que hoy en día viene un tipo y te empieza a enseñar como tienes que lavarte el culete en la ducha, pues igual. Tiene su parte divertida el asunto, aunque me da la sensación de que como no seas un soberbio te va a tocar ser presa de la soberbia sobre la que se codean esas falsas altas esferas que manejan el cotarro y que resulta que están por encima de ti, aunque no sepan ni entonar el cumpleaños feliz.

Me voy a tomar la libertad de darles a esos farsantes de tomo y lomo uno de sus consejitos: cuando tratéis con una persona de la cual desconozcáis su trayectoria asumid simplemente que no sabes lo que sabe.

D

viernes, 15 de enero de 2016

¿Qué culpa tengo de que un día me quemasen y torturasen?

He sufrido años de desnutrición, de despiadada dedicación e incluso alguna vez me he ido a dormir sin haberme aseado sólo porque mi amo estaba cansado. “Ya lo lavaré mañana” repetía cada sábado de madrugada. 

Para colmo, cada día me siento observado. Con la distancia, desprecio y soberbia de iguales altaneros que no han tenido la desgracia de que un tipo desaliñado les maltratasen.

Sí, soy feo (incluso dentro de los de mi condición), pero me gusta viajar, ir de acampada, estar en museos, en el cine, incluso visitar algún palacio. Pero no todo es ocio. Siempre he colaborado en casa con las tareas del hogar, he ido a la universidad y creo que ya es hora de trabajar, aportar mi granito de arena. 

¡Y qué suerte la mía! Tras un duro y difícil proceso de selección, voy a estar con las mayores eminencias de nuestro país, los mejores representantes posibles de cada campo. Pero no he empezado con muy buen pie. Parece ser que no tengo la suficiente clase para estar en esta honorable cámara.

¿Qué culpa tengo de que un día un tipo hiciese lo que hizo con su pelo? ¿Qué culpa tengo de lo que me hizo?

JC