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domingo, 15 de mayo de 2016

Vísteme despacio que tengo prisa.

En tiempos de ovejas sin redil, las ovejas buscamos al amo.  La necesidad de pertenecer nos hace diferenciarnos y ser "especiales".
 
He aquí los pasos a seguir para ser una oveja especial:
  1.  Haber nacido sin dueño pero ansiar tener uno. 
  2.  Adoptar ciertas posturas e ideas aunque tus principios  disten mucho de ellas. 
  3.  Sonreir hasta conseguir que las comisuras toquen la nuca, ser correcto y atento.  
  4.  Y lo más importante de todo, infeliz, ser muy infeliz.
Pues bien, ahora que hemos conseguido nuestro ansiado puesto, viene lo realmente difícil, mantenerlo. Para ello deberás relacionarte con gente que te importa una defecación y hacerles ver que eres una buena oveja, que tu puesto está más que ganado.
 
Ya que nos ha tocado ser oveja, será mejor ser oveja libre.


M



viernes, 5 de febrero de 2016

6 conclusiones que saqué con (y gracias a) Tucan Morgan.

El pasado 30 de enero fue una noche de conclusiones. Podrían clasificarse en positivas y negativas, pero pensándolo bien, las conclusiones siempre son positivas ya que no significa otra cosa que sacar algo en claro de una situacion o acontecimiento. 

Son las situaciones las que pueden ser tristes y negativas o por el contrario, felices y positivas. En esta ocasión me voy a centrar en las conclusiones que saqué gracias a Tucan Morgan, de la situación más feliz y especial posible para un grupo de música: la presentación en directo de su primer disco. 


Sin más dilación, las 6 conclusiones que saqué durante la presentación de Moon Cabaret Rooms de Tucan Morgan:
  1. La actitud sobre el escenario es, al menos, el 50% de la actuación. Cambia mucho de ver cuatro postes tocando canciones a ver un grupo que se expresa, que hay complicidad entre los músicos, que bailan, saltan, ríen y se abrazan. Si voy a ver un concierto, voy a ver espectáculo, una actuación, no sólo una interpretación impoluta. Y de actutid, Sofía no se si sabe mucho, pero lo parece. 
  2. El sonido individual de cada miembro de la banda es muy importante. La verdad, sentí envidia al oir como sonaba la banda individualmente, en especial con Carlos Ramos y sus guitarras. Y sí, se nota cuando alguien se ha preocupado por matizar y estudiar cómo quiere sonar y sí, se nota y agradece a la hora de ver un concierto.
  3. Existen pruebas de sonido que duran más de 30 minutos. Y sí, también se nota en el resultado y sobre todo lo agradecerían los músicos. 
  4. Ser majo funciona. Y es que si el concierto no me hubiese gustado o la música no me gustase mucho, habría disfrutado igual viendo como Sofía y companía disfrutaban sobre el escenario en una ocasión tan especial para ellos. 
  5. No se puede trabajar así. Que después de un concierto, un grupo tenga que ir a dejar sus instrumentos y backline a su local de ensayo de madrugada no tiene nombre. Esto implica que después de un concierto no puedes tomarte con tus compañeros un whiskey o un tinto de verano, que también los hay moñas. Salas de Madrid y España, por favor... dejadnos que el equipo duerma con vosotros.  
  6. La música, tener un grupo y dar conciertos... mola, pero lo que realmente es bueno es que te da la posibilidad de conocer, reecontrarte con viejos amigos y disfrutar de gente de bien, aunque a algunos les de pereza salir de casa porque están en chanclas. 
Estas son mis conclusiones, si os apetece conocer otras perspectivas de lo vivido os recomendamos las crónicas y fotografías de Julián Callejo y Flashes Sounds.

Gracias Tucanes, 

JC

martes, 26 de enero de 2016

Muchacha en la ventana

Recuerdo aquella noche en la que me pregunté qué estaría pensando esa muchacha en la ventana. 

Acompañado, aunque por un instante en soledad, mirando un cuadro mal enmarcado colgado en la pared, fantaseaba con encontrar mi humilde hogar junto al mar. Un hogar de paredes blancas y suelos (sueños) de madera. Y una ventana. Y una muchacha asomada, en concreto quien se encontraba a mi lado mientras divagaba. 

Ahora tengo la sensación de estar cada día más cerca de mi hogar imaginado y sin embargo, su recuerdo cada vez más lejos.  

JC

domingo, 17 de enero de 2016

Aires de grandeza

¿Alguna vez habéis asistido a un cursillo intensivo sobre todo lo que ya sabéis? Yo sí, y muy a mi pesar, me lo he tenido que tragar enterito.

Resulta que tengo por ahí un montón de papás y mamás empeñados en enseñarme cosas, en mostrarme el camino correcto o en decirme lo que está bien y lo que está mal.

Pues sí, son esos aires de grandeza que tanto abundan el “mundillo de la música”, mundillo que para colmo, está tremendamente desprofesionalizado en muchas ocasiones, supongo que porque la música es “muy guay” y porque mola mucho subirse al carro y decir un montón de palabrejas en inglés que da igual que no sepas muy bien lo que son, siempre y cuando las digas mucho, conozcas a todo dios y lo flotes con todos los grupos que están en la onda.

Me han “reenseñado” (palabra inventada, lo sé) tantas cosas que he podido presenciar algo muy curioso; como mucha gente hacía verdaderamente el ridículo mientras ellos trataban de alimentar su ego a mi costa. Imaginad que hoy en día viene un tipo y te empieza a enseñar como tienes que lavarte el culete en la ducha, pues igual. Tiene su parte divertida el asunto, aunque me da la sensación de que como no seas un soberbio te va a tocar ser presa de la soberbia sobre la que se codean esas falsas altas esferas que manejan el cotarro y que resulta que están por encima de ti, aunque no sepan ni entonar el cumpleaños feliz.

Me voy a tomar la libertad de darles a esos farsantes de tomo y lomo uno de sus consejitos: cuando tratéis con una persona de la cual desconozcáis su trayectoria asumid simplemente que no sabes lo que sabe.

D

viernes, 15 de enero de 2016

¿Qué culpa tengo de que un día me quemasen y torturasen?

He sufrido años de desnutrición, de despiadada dedicación e incluso alguna vez me he ido a dormir sin haberme aseado sólo porque mi amo estaba cansado. “Ya lo lavaré mañana” repetía cada sábado de madrugada. 

Para colmo, cada día me siento observado. Con la distancia, desprecio y soberbia de iguales altaneros que no han tenido la desgracia de que un tipo desaliñado les maltratasen.

Sí, soy feo (incluso dentro de los de mi condición), pero me gusta viajar, ir de acampada, estar en museos, en el cine, incluso visitar algún palacio. Pero no todo es ocio. Siempre he colaborado en casa con las tareas del hogar, he ido a la universidad y creo que ya es hora de trabajar, aportar mi granito de arena. 

¡Y qué suerte la mía! Tras un duro y difícil proceso de selección, voy a estar con las mayores eminencias de nuestro país, los mejores representantes posibles de cada campo. Pero no he empezado con muy buen pie. Parece ser que no tengo la suficiente clase para estar en esta honorable cámara.

¿Qué culpa tengo de que un día un tipo hiciese lo que hizo con su pelo? ¿Qué culpa tengo de lo que me hizo?

JC

martes, 12 de enero de 2016

No soy nadie

Yo soy, yo tengo... Ineptos por encargo, listillos de turno, enteradillos, sabelotodo... acepciones varias para definir la misma actitud, la misma persona. Y es que últimamente, si no estás en la onda no eres nadie, si no bebes del cuenco de moda, mueres de sed. Me siento un antiguo en el cuerpo de un joven con esperanzas, a mi muñeca no la envuelven las pulseras del primavera, ni lloro con la muerte de Bowie, no tengo las memorias de Lou Reed y el cine checo aún no me interesa. Entonces, ¿quién soy? !No soy nadie!

Lo original no es tu pulsera, ni tus redes sociales, lo realmente original es tu persona, tu esencia. Es la actitud ante la galería la que nos convierte en imbéciles absolutos. Porque el cine checo puede ser acojonante y la muerte de Bowie un hecho de conmoción mundial, pero a mí me importan de poco a nada.

M

lunes, 11 de enero de 2016

Estas cosas pasan

Estas cosas pasan, lo vemos a menudo. Todos tenemos algo que nos hace sentirnos orgullosos, que nos da identidad, nos representa y define como a nosotros mismos. Con todo esto no quiero decir que esté mal, pero en mi opinión debemos ser capaces de redescubrirnos constantemente, de ser capaces de ser nosotros mismos desde diferentes perspectivas. 

Y es que efectivamente pasa a menudo, un artista muere y ciertamente la gran comunidad de vecinos que es Facebook se conmueve y las redes sociales se llenan de mensajes conmemoratorios por parte de las personas más variopintas. Entonces es cuando nos encontramos con una especie particular de “amigo de Facebook”, el fan originario, el que ya lo conocía y era fan antes de que se muriese. El resto no somos nadie y no tenemos derecho a conmocionarnos de la muerte de una persona brillante y mucho menos de apreciar su arte, ni aunque sea a título póstumo. Me temo que hemos llegado tarde a este tren, en todo caso podemos ser fans oportunistas, de segunda clase. 

A todo esto a mí me gustaría ofrecer una humilde sugerencia ¿No sería más productivo agradecer a la gente que ha tomado interés en algo que nosotros siempre hemos apreciado? En lugar de enrocarnos en nuestro propio orgullo, quizás sea mejor compartir esa tristeza con otras personas, a los que la coyuntura quizás les haga apreciar en mayor medida algo que en última estancia es bueno. Creo que esta forma de actuar sería mucho más enriquecedora para todo el mundo, al fin y al cabo lo mejor que podemos hacer con lo que más disfrutamos es compartirlo.


J

domingo, 3 de enero de 2016

Un buen día.

Ya por fin, ha llegado el día, la muy criticada ley de espectáculos será cambiada. La buena noticia es que no sólo los menores podrán entrar a los conciertos, sino que además podrán actuar. Yo creo que casi todos los que en algún momento hemos tenido un grupo de música, aunque fuese de forma pasajera, nos hemos tenido que encontrar con la absurda situación de que un menor se ha tenido que quedar fuera de una actuación, ya sea porque forma parte de la banda o venía como público. Y no, no servía de nada que fuese acompañado de sus progenitores.


Hemos tenido que vivir durante años el absurdo de que en una sociedad se trate a las salas y recintos de conciertos como si de antros del pecado fuesen, lugares donde los infieles nos juntamos a consumir licores prohibidos y realizar rituales no aptos para las frágiles mentes de los menores de dieciocho años. Y es que no he podido reprimir la sonrisa al ver como empiezan a aparecer en la redes sociales menores acudiendo a conciertos de algunos de mis compañeros, por fin podemos compartir con ellos lo más importante para nosotros, la música. 

Gracias Comunidad de Madrid, gracias sinceras. Ahora sólo hacen falta medidas reales que apoyen la noche madrileña y generen cultura, en lugar de provocar el cierre cada vez más frecuente de salas con subidas de impuestos y licencias. La música es cultura y los menores se merecen tener acceso a ella desde la perspectiva de algo que es culturalmente apreciado y valorado, no como algo visto con recelo y desconfianza por parte de las autoridades.

J

jueves, 31 de diciembre de 2015

Enoritmos 2015, nuestra primera gran experiencia.

A primeros de octubre abrí nuestro correo electrónico y recibimos un email de la Fundación Iberoamericana de las Industrias Culturales y Creativas (FIBICC) interesados en que participasemos en la primera edición de Enoritmos. Y allí estuvimos.

Así de bien nos recibió el equipo de La Harinera.
Enoritmos, fue un festival diferente. Un festival grastronómico, enológico y cómo no, en el que también hubo música en directo y en acústico.  

También fue un festival diferente porque fue en un entorno inmejorable y estuvimos rodeados de amigos ya conocidos y  que allí conocimos. La organización no pudo ser más acogedora, los grupos con los que compartimos cartel (Tucan Morgan y Ela y los Camaleones) fueron un gran descubrimiento además de majísimos y el escenario donde tocamos era muy bonito y especial.

Bonito y, aunque no lo parezca es un escenario.
También fue un evento diferente porque por fin pude disfrutar de una noche, de un desayuno, de una comida, de un aperitivo y de un viaje como camaradas, con mis compañeros de grupo y de batallas.

Pero no todo fueron alegrías y es que, a diferencia de todos los demás, mientras los pinguinos y osos polares campaban a sus anchas por las llanuras de Ciudad Real, servidor se duchó con agua fría. Fue muy jodido, creedme. 

Desde aquí desearle la mejor de las suertes a todos y larga y feliz vida a Enoritmos. 

¡SALUD!


RECUERDOS DESDE PEDRO MUÑOZ | ENORTIMOS 2015

 


 

 


JC

martes, 15 de diciembre de 2015

Simplemente, Hynkel

A veces nos preguntan cómo componemos en Hynkel, y es que sería difícil imaginarnos sin la voz de Miguel. Es cierto que no todo tiene que partir siempre de una idea originaria suya, pero resultan fundamentales en Hynkel sus melodías y su capacidad para sorprender con la originalidad de sus letras. A pesar de ello no todo en una canción es voz, y existen multitud de arreglos en los que todos podemos contribuir. Quizás Diego y Juan Carlos en ese sentido sean quienes actúan a modo de directores creativos, acotando y dando una forma coherente a las ideas que van surgiendo.

Sea como fuere no me deja de sorprender como poco a poco un conjunto de personas a través de sus múltiples experiencias y puntos de vista, logran al final desarrollar algo compacto y coherente, todo ello mientras pasan un magnífico rato juntos y se van haciendo cada vez más amigos. Me resulta además apasionante formar parte de todo este proceso, una pieza más de una maquinaria extremadamente bien engrasada. 

Gracias Hynkel, por todas las experiencias que nos hecho pasar y por todas las que vendrán en el futuro.

¡Un abrazo a todos!


J

martes, 1 de diciembre de 2015

Una buena edad para morir

Mito: Historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y le da más valor del que tienen en realidad.

No es necesario terminar clavado a una cruz para convertirse en mito. Basta con saber cantar y desaparecer en el momento justo. No diré nombres, mejor imaginar.

El halo de misterio que se crea entorno a la figura fugaz, "misteriosamente desapareció como un suspiro en el espejo". Y es que el arte nos permite adorar, odiar y mitificar a ídolos, convenciéndonos de que su persona trascenderá y pasará a la historia. 

Quizás la clave de la felicidad no resida en las cuentas corrientes sino en las vidas corrientes que se esfuman dejando un vacío que puede llenarse con un puñado de canciones, la morfina del mito.


 

 

M

domingo, 8 de noviembre de 2015

La fiesta y sus mitos

Me gustaría que todos nos hiciéramos una pregunta: ¿Por qué me gusta salir de fiesta? Seguro que mas de uno no sabría qué responder o respondería algo falso como: “porque me desfogo”, “porque me hace olvidarme de todo”, “es mi momento para dejar mi mente en blanco” “me lo paso bien con mis colegas” etc.

Solo hay dos respuestas que yo considero verdaderas entre todas las que una persona pueda dar y son: “porque me gusta bailar” y “para ligar” (la segunda parece que está feo reconocerla y no se porqué, con lo difícil que es ligar en una discoteca).

Mi teoría (por llamarlo de alguna manera) es que la gente realmente sale a pasárselo mal, a agobiarse, a verse en situaciones incómodas y a dejarse una suma ingente de dinero para luego quejarse de que el salario mínimo es una vergüenza. Os invito a que os fijéis bien en la gente de manera individual cuando estéis en una discoteca, porque si miráis fijamente os encontrareis algo parecido al “efecto animadora” de cómo conocí a vuestra madre, es decir, a un montón de gente con cara de aburrimiento aunque moviéndose de una manera vaga y sin gracia para aparentar pasárselo en grande y pensando seguramente cosas como “ostia la 1 ya, ¿a qué hora cerraba el metro?” o “Buah, cuando llegue a casa voy a caer rendido en la cama” o “¿Qué había hecho mi madre para comer mañana…?”
 
En fin, dejadlo chic@s… Hay que dejar de salir, yo lo estoy intentando y resulta que soy un aburrido, ¿qué os parece? Yo creo que es al revés.


D

domingo, 1 de noviembre de 2015

Está difícil ser optimista

Está difícil ser optimista. En cualquier ámbito. Los únicos que aspiran al optimismo son los que ya han caído en la trampa del trabajar, ahorrar, comprar; pero que no os engañen, que sean optimistas no quiere decir que sean felices. Cualquier cosa que se salga de ese círculo no tiene cabida, o si la tiene es mínima. Los asuntos importantes se han dejado de lado por centrarse demasiado en el ciclo de la economía.
 

En Costa Rica no se fabrican tantos coches como en EE.UU. o España, pero al parecer (según unos estudios que no voy a citar porque esto no es una tesis), la gente es más feliz. Es curioso ver los telediarios abrir con noticias tipo, ‘la economía española ha crecido nosécuánto’. Eso se traduce en beneficios para los de siempre, pero para los que no formamos parte de ese grupo (el 99%) esas noticias ni nos van ni nos vienen. ¿O acaso tu vida es mejor porque haya subido el PIB?

El medio ambiente, la educación, la salud, o el arte han quedado sepultados bajo la frase “ahora hay asuntos más importantes de los que ocuparse”. Crecer, crecer, crecer, crecer... ¿Dónde queda aquello que nos llena y nos aporta identidad real, no una identidad en forma de números? ¿Dónde queda el pararse y disfrutar? 

K

domingo, 25 de octubre de 2015

El intrusismo, la intromisión y los entrometidos.

Hay dos maneras de hacer las cosas, de una manera auténtica o haciendo creer al resto del mundo que es así. 

Hay dos maneras de llegar al éxito, haciendo de tu trabajo algo verdadero y original o haciendo creer al resto del mundo que es así. 

Hay dos maneras de confiar en ti mismo, creyendo verdaderamente en tu trabajo y en tus ideales o haciéndole creer al resto del mundo que es así mientras te alimentas de un montón de “elogios por conveniencia”.

En principio parecen dos fórmulas muy distintas (opuestas incluso) pero en ocasiones se torna difícil diferenciarlas y tristemente, pienso que en la mayoría de los casos la segunda triunfa sobre la primera por su aparente eficacia y porque da igual; da igual lo que te motive al éxito, al final tu éxito es tan real como así lo crea el resto del mundo, es más, el resto del mundo creerá en tu éxito dependiendo de lo que crea "el otro resto del mundo”, no se si me explico.
 
Pues bien, yo les pediría a aquellos que se encuentren dentro de la segunda fórmula, que mediten acerca de la importancia y de la veracidad del éxito (su éxito) y en su repercusión sobre los que nos mantenemos fieles a la primera fórmula y... ¿por qué no? Les pediría también que desaparezcan o que se transformen en pinzas para colgar la ropa, que de eso siempre falta.

D

Sobre mí, sobre la música.

No puedo evitar preguntarme a menudo que me ha llevado a ser músico ¿Por qué dedicar tantas energías a la música, cuando tanta otra gente se la dedica a un sinfín de tareas diferentes? Supongo que en parte soy músico por casualidad y en parte por elección propia. Hace ya diez años que cogí el bajo por primera vez, nadie quería tocar el bajo en mi primer grupo y me tocó pagar el pato ¿Bajista por casualidad? 

Lo que está claro es que el bajo es un instrumento íntimamente ligado a lo que la música significa para mí y el lugar que representa en la forma en la que yo me veo a mí mismo. También es mí día a día, cuanto más tiempo y esfuerzo le dedico más saco de él, más personas increíbles conozco y mejores sensaciones tengo cuando toco y escucho música. Ciertamente hace que mi vida pueda ser diferente, inesperada.

Sea como fuere, el caso es que mientras me hago esta serie de preguntas no puedo evitar esbozar una sonrisa al pensar en que haremos hoy en el ensayo. Imagino que así es como de la casualidad original se llega a tomar la misma decisión día tras día. 

J

domingo, 18 de octubre de 2015

Las cosas del azar

Efectivamente el factor del azar juega un papel importante, para bien o para mal. No siempre de la misma manera; una persona que sepa moverse en la vida sabrá reducir ese factor al mínimo, pero por mucho que nos empeñemos, siempre va a estar presente. 

Aquella mañana que bajé a preguntar a la academia de música de al lado de mi casa para preguntar por las clases de batería, me encontré con que los horarios me coincidían con los de mis entrenamientos de baloncesto, con mis clases de inglés y con no sé qué más (tenía una agenda apretada). Así que ante mi decepción, acabé apuntándome a guitarra clásica. Es cierto, quizá podría haber mirado otras academias que me ofrecieran otros horarios. Y si no hubiera porque mi madre insistió, probablemente tampoco me habría apuntado a clases de guitarra. 
Mi conclusión por tanto es que, si hoy toco la guitarra es por: 1. mi pereza; 2. la insistencia de mi madre; y 3. el azar, que no quiso que las clases de batería me coincidieran con algún rato libre. ¿Lo veis?

K

domingo, 21 de junio de 2015

¿Puede salir Miguel o todavía sigue castigado?

Recuerdo con ternura aquellas tardes en las que mi madre me encomendaba a mi abuela, a la mujer que enciende el sol cada mañana. Por aquel entonces la droga de los niños era el bocadillo de nocilla y el zumo de piña, que sorbíamos hasta encoger el cartón. Yo sí que recuerdo una infancia de rodillas peladas, de costras en señal de victoria, de cigarros entre 15. Pero llegó el boom tecnológico y cambiamos la peonza por la tablet y la nocilla por el red bull. En los parques solo defecan los perros y los abuelos juegan a la petanca, pero niños, los niños no quedan en el parque, los niños tienen cita con la televisión, la maravillosa televisión, fuente incansable de cultura, la educación está pasada de moda. 

Asumiremos el hecho de que los tiempos cambian, pero... ¿es este el cambio deseado?

M

martes, 12 de mayo de 2015

La música y sus recuerdos

Todavía no he encontrado nada mejor que la música para no olvidar, nada mejor para evocar recuerdos pasados y conseguir revivirlos trasladándote a aquellos momentos tan preciados y tan intensos, aunque no siempre agradables, que se vieron reforzados por una letra, una canción o un disco y que hoy en día resumen lo que soy. 

Recuerdo días nublados, una bici endemoniada, mi peor enemigo en la habitación de al lado, decepción, impotencia, fracaso, una revelación… Recuerdo sonrisas cómplices y miradas terriblemente auténticas, caricias, la avocación al fracaso de un sueño genial, viajes al centro de un cuerpo perfecto... Recuerdo sorpresas desagradables, como cuando descubrí lo vulnerable y lo peligroso de sus carcajadas y sus mentiras piadosas. Recuerdo la energía mas increíble que haya podido sentir, las ansias de ser el mejor y el perfeccionismo mas obsesivo, tozudo y agresivo pero a la vez tan cierto y convincente. Recuerdo música. 

Todavía recuerdo la primera vez que entendí tu genialidad, la forma que tenías de crear y desvelarme así, cosas por entonces indescifrables que han forjado mi ser y mi vocación, fruto de la admiración y la pasión más sana y real.
 
Me enseñaste a no tenerle miedo al tiempo que se va, a asumir lo duro y largo que es el camino cuando te ves atraído por lo grandioso, pero a su vez haciéndome sentir siempre “algo más cerca que ayer”. Me enseñaste a distinguir entre lo que es mentira y lo que no es verdad y así entender lo poco importante que es a veces el mundo real. A apreciar lo aparentemente banal y corriente como si de un tesoro se tratase, a sentir “mi hogar en cualquier sitio”, a desterrar de mi vida a aquellos que llevan “barro y arena en el corazón” y a sentir en mí el poder de la fragilidad en medio de un “mundo descomunal”. Me enseñaste cómo vivir en una continua encrucijada y cómo rendirme ante mis desesperantes esfuerzos de no dejarme llevar, entregándome al azar y a las emociones más inciertas. Mi andar es también discreteo e indiscreta es mi alegría cuando echo la vista hacia atrás. 

Solo escribías canciones y yo las escuchaba. 

Hoy tengo la certeza de saber cual es mi mayor tesoro, porque gracias a él puedo viajar en el tiempo.

 

D

miércoles, 1 de octubre de 2014

El valor del esfuerzo

Lo cierto es que encuentro, en general y en mí mismo, la tendencia a centrarnos en lo superficial, en la capa exterior de un mundo mucho más poroso e interesante. Un mundo defectuoso e imperfecto y sin embargo mucho más real. 

Y es que, a pesar de que las comparaciones son odiosas, no podemos evitar pensar en que hace falta para triunfar y lograr nuestros objetivos, tanto para alcanzar el éxito como a nivel musical. Resulta demasiado fácil dar por sentado que otros tantos grupos son conocidos, o que “llenan salas”, en cambio olvidando su pasado, el camino que han recorrido hasta llegar a donde están y que tal vez no haya sido tan directo como pudiera uno imaginarse. ¿Qué hubiese pasado si se hubieran rendido, si hubiesen tirado la toalla?
 

Mucho más bello en cambio aceptar el camino y buscar el placer en el esfuerzo y la auto superación. No somos imágenes estáticas, nos construimos y reconstruimos diariamente en base a nuestras experiencias, avanzando paso a paso hasta donde queremos llegar.

Lo único imprescindible es saber a qué lugar nos dirigimos, y nosotros, lo sabemos.

J

domingo, 27 de abril de 2014

Reflexiones delante de un cuaderno

Disfrutar la música, o cualquier otra forma de expresión artística, es sin duda, un auténtico placer... el cerebro copula con los sentidos, rozando la parte más sensible y vulnerable del ser humano, la mente.
Se convierte en una expresión de libertad, una muestra más de que estamos vivos y de que hay algo que nos mueve, nos une y nos acerca al desconocido, al extraño... a nosotros mismos.
La música se apodera del tiempo, sumiéndonos en un maravilloso caos de sensaciones.

Una canción es un puzzle de piezas únicas, que sólo combinan y encajan si la mente que la crea se escapa por momentos de la realidad. Un puzzle de 3 piezas que en conjunto pueden resultar una auténtica maravilla o la mayor mierda jamás compuesta. Estas tres piezas, los tres pilares clave son: armonía, tiempo y letra.
 
A la hora de escribir una canción me surgen dos dudas que rondan por el aire y deben ser capturadas y metidas en jaulas de melodías cuidadas: "¿qué cuento?" y "¿cómo lo cuento?".
Muchas veces no se sabe que se quiere decir ni a donde se quiere llegar; como el político en busca de votos que quiere que sus discursos vacíos suenen convincentes, pero es tan sumamente inútil que no tiene idea de como expresarse, así que recurre al fiel escriba (a menudo igual de inútil) que trabaja duro para paliar su incompetencia verbal y mental.

El amor es, sin duda, el tema más recurrente en la música, puesto que es algo que todos hemos padecido en algún momento de nuestras vidas. Sin embargo, a la hora de escribir he optado por salir de la rutina amorosa y sólo hacerlo cuando la ocasión lo merezca. 

Me gusta hablar de lo cotidiano, de lo que ocurre en la calle, en las casas, en los trabajos, de los problemas reales a los que nos enfrentamos, de nuestros deseos, nuestros miedos, hablar de la parte más cruda de la realidad.

Como dice un buen amigo, antes que músicos somos personas y como persona hablo, como persona escribo y como persona canto.

M